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Las Plantas como Medicina

Me levanto todas las mañanas medio dormida con el anuncio de unos bombones a base de té verde que ayudan a adelgazar sin que te des cuenta. Y no me marcho a la cama sin antes rociar la almohada con aceites esenciales que alivian el estrés.

Si voy a la farmacia porque he pillado un resfriado, en lugar de antibióticos me recomiendan equinácea y jalea real, y de paso, unas estupendas medias de compresión impregnadas de aloe vera para mejorar la circulación.

Los datos hablan por sí solos. Según las encuestas, el 70% de los españoles hemos utilizado alguna vez estos productos para tratar problemas de salud, un 30% lo hace habitualmente y se calcula que el sector genera un volumen de negocio de 600 millones de euros al año.

PROPIEDADES FARMAGOLÓGICAS

¿A qué se debe este auge? En los últimos treinta años los productos de origen vegetal han vuelto a ocupar un importante papel en la terapéutica, debido al deseo de la sociedad de regresar a la naturaleza y al rechazo que, en ocasiones, se tiene a la medicina tradicional, por su agresividad y porque hemos creado resistencia a algunos medicamentos.

Pero ¿estamos seguros de que lo natural no hace daño? En algunos casos las plantas no son tan inofensivas como parecen, ya que son sustancias que incluyen una acción farmacológica y, por tanto, cumplen los requisitos contemplados en la definición de medicamento que incluye la ley actual.

De hecho, se comprueban sus propiedades farmacológicas, se llevan a cabo ensayos clínicos y se siguen los mismos criterios para comercializar una especialidad fitoterapéutica que una de síntesis.

La diferencia reside en la concentración del preparado administrado, que, por lo general, suele ser menor en la planta. Está claro: menor intensidad farmacológica equivale a menor aparición de efectos adversos, pero... haberlos haylos.

FUERADE LA LEY

Si las plantas son consideradas medicamentos y tienen efectos adversos, ¿cómo es que se pueden adquirir libremente en herbolarios, herbodietéticas, grandes superficies y smart shops? Actualmente están entrando plantas procedentes de EE UU, India y China que no son de uso tradicional en España, y cuya eficacia terapéutica y seguridad no han sido científicamente contrastadas.

Como consecuencia, estamos asistiendo a la venta de medicamentos, aunque naturales, fuera de los canales sanitarios, sin ningún control médico o farmacéutico, que en ocasiones hacen que se produzcan casos de intoxicación.

Pero Sanidad ya ha tomado cartas en el asunto y ha retirado cerca de 300 productos ilegales que eludían el registro y el control sanitario. «Estaban en el mercado de forma fraudulenta; decían que tenían efectos terapéuticos y no era así. Además, en el momento en que se afirma que un producto tiene propiedades terapéuticas, hay que demostrarlo y debe ser registrado como medicamento», explican fuentes de Sanidad.

Por eso, se está trabajando en el borrador de un decreto sobre plantas en el que se incluiría una lista con los nombres de aquéllas cuya venta al público quedaría restringida o prohibida.También la UE se ha hecho eco del asunto y está ultimando el borrador de una directiva sobre medicamentos basados en la acción de las plantas.

SINCONTROLMÉDICO

Los riesgos no terminan aquí. Si nos automedicamos antibióticos cuando tenemos un resfriado, ¿cómo no íbamos a hacerlo con las inofensivas plantas? Según un estudio del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona, el 40% de las personas que siguen una medicación tradicional toman, además, plantas medicinales.

De esta manera, estaríamos potenciando el efecto de los fármacos, así como las contraindicaciones, los efectos secundarios, la toxicidad y las interacciones con otros medicamentos.

Las consecuencias pueden llegar a ser graves: problemas gastrointestinales, reacciones alérgicas, hipertensión, somnolencia, etc. De ahí la importancia de advertir a nuestro médico que estamos consumiendo un preparado a base de plantas.

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